La noche en la que nació Laina
Hacía tanto frío que no podía ni sacar las llaves del coche. Sus manos se movían por las profundidades del bolso como si no fueran suyas, las sentía entumecidas, con la misma consistencia que el corcho de una botella….
Hacía tanto frío que no podía ni sacar las llaves del coche. Sus manos se movían por las profundidades del bolso como si no fueran suyas, las sentía entumecidas, con la misma consistencia que el corcho de una botella….